el (tenue?) hormigueo de su piel gruesa no la llevaba a ninguna parte que los demás pudiesen ver,
ojos inexpertos incapaces de entender que cada noche escapa de sus escamas.
¿Quien de ellos se va a dar el trabajo de recoger estas marcas borrosas?
Quizás una mañana de sol un cuerpo-holograma lo logre, o una noche triste recuerde,
por ahora en la espera nacemos, como cayendo en nuestro propio olvido
Victoria Riveros e Ilan Shats
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