domingo, diciembre 26, 2021

Recortes de Mi Lucha

Me tomó todo el 2021 leer los seis libros de Mi Lucha de Karl Ove Knäusgard en un Kindle viejo que le compré a mi antigua compañera de casa, salvo el segundo que leí en una copia física de la biblioteca. El primero, segundo y tercero me gustaron mucho, después cada libro me gustó un poco menos hasta que el último se me hizo a ratos tortuoso. En todo caso, muchos recuerdos y sensaciones de este año quedarán para siempre vinculados en mi memoria a la prosa de Karl Ove. Lo que sigue es el texto que resulta de todos los fragmentos que por uno u otro motivo subrayé de los cinco libros que leí en formato digital, y dice algo sobre ese encuentro a ratos muy íntimo entre unos libros y quien los lee. 

No porque el corazón latiera y no consiguiera liberarse, no era eso. Lo triste era que el corazón no sería visto, latiría en secreto, fuera de nuestra vista, eso estaba claro, lo entendías al verlo, un animalillo sin ojos, tendría que palpitar y latir allí abajo, solo en el pecho.

==========

Aquel otoño que empecé quinto me sentía enormemente atraído por casi todas las chicas, pero no las vivía como seres radicalmente diferentes, tenía algo dentro que me posibilitaba acercarme a ellas. No tenía ni idea de que eso fuera un gran error, bueno, el error más grande que puede cometer un chico.

==========

Cuando el camión de la mudanza se hubo marchado y mis padres y yo nos metimos en el coche, bajamos la cuesta y cruzamos el puente, pensé con un alivio enorme que jamás volvería a ese lugar, que todo lo que veía lo estaba viendo por última vez. Que las casas y los sitios que desaparecían a mis espaldas también desaparecerían de mi vida, y para siempre. Poco sabía yo que cada detalle de ese paisaje, y cada ser humano que en él vivía, estarían pegados a mi memoria, con precisión y exactitud, como con una especie de oído absoluto de los

==========

Yo tenía ocho años aquella tarde, mi padre treinta y dos. Aunque sigo sin entenderlo, ni sé qué clase de persona fue, el hecho de que yo ahora tenga siete años más de los que él tenía entonces, me hace entender mejor ciertas cosas. Por ejemplo, la gran diferencia entre mis días y los suyos. Los míos estaban repletos de sentido, cada paso abría una nueva posibilidad, y cada posibilidad me llenaba del todo de una manera que ahora me resulta incomprensible, en cambio el sentido de sus días no se centraba en acontecimientos aislados, sino que se extendía por superficies tan grandes que sólo era posible captar mediante conceptos abstractos. «Familia» era uno, «carrera» otro.

==========

Cuando la visión de conjunto del mundo se amplía, no sólo disminuye el dolor que causa, sino también el sentido. Entender el mundo equivale a colocarse a cierta distancia de él. Lo que es demasiado pequeño para verlo a simple vista, como las moléculas, lo ampliamos; lo que es demasiado grande, como el sistema de las nubes, los deltas de los ríos, las constelaciones, lo reducimos. Cuando lo tenemos al alcance de nuestros sentidos, lo fijamos. A lo fijado lo llamamos conocimiento. Durante toda nuestra infancia y juventud nos esforzamos por establecer la distancia correcta de cosas y fenómenos. Leemos, aprendemos, experimentamos, corregimos. Y un día llegamos a un mundo en el que se han fijado todas las distancias necesarias, y establecido todos los sistemas. Es entonces cuando el tiempo empieza a correr más deprisa. El tiempo ya no se encuentra con obstáculos, todo está fijado, el tiempo fluye a través de nuestras vidas, los días desaparecen a toda velocidad, antes de suspirar hemos llegado a los cuarenta años, a los cincuenta, a los sesenta… El sentido requiere plenitud, la plenitud requiere tiempo, el tiempo requiere resistencia. El conocimiento es igual a distancia, el conocimiento es estancamiento y enemigo del sentido. La imagen que tengo de mi padre de aquella tarde de 1976 es, en otras palabras, doble: por un lado lo veo como lo veía entonces, con los ojos del chaval de ocho años, imprescindible y aterrador, por otra parte lo veo como a alguien de mi misma edad, a través de cuya vida sopla el tiempo, llevándose consigo pedazos de sentido cada vez más grandes.

==========

Había en ella algo casi encendido en ese momento. No es que se pusiera roja o se mostrara tímida, no, no era eso. Era más bien que no se ocultaba detrás de nada. Nunca lo hacía. Cuando hablaba, siempre era para decir lo que opinaba, nunca sólo por decir algo.

==========

Lo extraño es que los extremos se parezcan, al menos en un sentido, porque tanto en lo suntuosamente caótico como en lo severamente regulado y dividido, el vivo no es nada, la vida lo es todo.

==========

No había soñado con el niño ni una sola vez. A veces eso me hacía tener mala conciencia, ya que si se consideraban más auténticas las corrientes de las partes de la conciencia faltas de voluntad, que las que estaban dirigidas por la voluntad, lo que era mi caso, era obvio que lo de esperar un niño no era especialmente importante para mí. Pero, por otra parte, no había nada que fuera muy importante para mí. No había soñado con casi nada de lo que atañía a mi vida después de cumplir veinte años. Era como si en el sueño no hubiese crecido, sino que siguiera siendo un niño, rodeado por las mismas personas y los mismos lugares que en la infancia. Y aunque los sucesos en los sueños fueran nuevos cada noche, el sentimiento del que me llenaban era siempre el mismo. Siempre la sensación de humillación.

==========

A veces pensaba que todos esos sentimientos blandos podrían quitarse raspando como se raspa el cartílago alrededor de los tendones de la rodilla dañada de un atleta, qué liberación sería. Fuera todo sentimentalismo, toda compasión, toda empatía…

==========

La esencia del olfato es juzgar, para juzgar hay que estar fuera, y no es allí donde se crea algo.

==========

Las emociones son como el agua, se configuran siempre según el entorno. Ni siquiera el dolor más grande deja rastro, cuando se percibe tan sobrecogedor y dura tanto no es porque las emociones se hayan solidificado, eso es imposible, sino porque se quedan estancadas, de la misma manera que se queda estancada el agua en una laguna.

==========

De modo que opté por una solución intermedia y no dije nada, en un intento de dejar que mi silencio confirmara tanto a Yngve como las valoraciones que suponía que Ingar y Hans estaban haciendo de lo que él decía.

==========

Vi algo que no quería ver porque quien lo mostraba no conocía su aspecto.

==========

Y la espera, la espera era la vida.

==========

lo único que deseaba era seguir bebiendo, llevar esa clase de vida, mandarlo todo a la mierda, a la vez que chocaba contra un límite, una especie de muro de pequeña burguesía y clase media que no se dejaba derribar sin enormes escrúpulos y ataques de congoja. Quería, pero no era capaz. Muy en el fondo yo era un tío decente y formal, un as, y, pensé que quizá por eso no sabía escribir. No era lo bastante depravado, lo bastante artístico, en suma: demasiado normalito para que pudiera funcionar. ¿Qué me había hecho pensar otra cosa? Ah, ésa era la mentira vital.

==========

Cuando estaba con ella era como si me extrajeran algo de dentro. Lo oscuro se iluminaba, lo torcido se enderezaba, y lo curioso era que no venía de fuera, no era que ella iluminara lo oscuro, no, era algo que sucedía dentro de mí, porque me veía a mí mismo con su mirada, y no sólo con la mía, y a sus ojos no me pasaba nada malo, al contrario. Así se alteraba el equilibrio. Cuando estaba con Gunvor no me deseaba ningún mal a mí mismo.

==========

808 State lanzó 808:90; los Pixies, Doolittle; Neneh Cherry, Raw Like Sushi; The Golden Palominos, A Dead Horse; Raga Rockers, Blaff.

==========

Mona Lisa Overdrive era decididamente la mejor, y Pogo Pops un buen número dos.

==========

Lo poco que yo decía venía del fondo de un pozo, algo oscuro y de algún modo parecido al canto de ranas.

==========

Incluso entonces me sentí falso, como alguien que cargaba con pensamientos que nadie más tenía y de los que nadie tenía que enterarse. Lo que entonces salía era yo mismo, eso era yo. Es decir, aquello dentro de mí que sabía algo que los demás no sabían, aquello dentro de mí que jamás podría compartir con nadie. Y esa soledad que seguía sintiendo era algo a lo que luego siempre me había agarrado, ya que era lo único que tenía. Mientras lo tuviera, nadie podría hacerme daño, porque lo que en todo caso dañarían sería otra cosa. Nadie podía quitarme la soledad. El mundo era un espacio dentro del que me movía, donde todo podía ocurrir, pero ese espacio que tenía dentro de mí, eso que era yo, era siempre el mismo. Toda mi fuerza residía allí. El único capaz de encontrar el camino hasta allí era mi padre, y lo hacía cuando yo soñaba y era como si estuviera dentro de mi alma gritándome.

==========

Leí a Tor Ulven, disfrutando de cada frase que escribía, esa precisión inigualable, casi sobrehumana, que había en su obra, cómo conseguía hacer todo igual de importante. Hablé con Espen de ello largo y tendido, nos preguntábamos a qué se debía que la prosa de Ulven fuera tan buena, qué ocurría realmente en ella. Era una especie de igualdad de lo material y los seres humanos, donde lo psicológico no tenía cabida, lo que contribuía a que el drama existencial tuviera lugar permanentemente, no sólo durante una crisis, cuando alguien se divorciaba o perdía a su padre o a su madre, se enamoraba o tenía hijos, sino todo el tiempo, mientras bebía un vaso de agua o iba en bicicleta con luces vacilantes por una carretera en la oscuridad, o simplemente no estaba allí, en ese espacio vacío que él describía de un modo tan magistral. Y no era algo que se decía o se escribía, no estaba en el texto, era el texto. Sacaba el lenguaje de dentro, como solíamos decir, a través de sus movimientos y personajes, no en la expresión directa, sino en la forma.

==========

The Aller Værste!, ¿de verdad no los conoces? ¡Pero si es la gran banda noruega!

==========

lo que más llamaba la atención en él era su pesadez. Cuando nos marchamos de su casa pensé que la fuerza de gravedad tenía más efecto sobre él que sobre el resto de la gente, la tierra le atraía con más fuerza, razón por la que sus movimientos eran tan lentos, casi tenía que arrancar el pie del suelo, arrancar la mano con la taza de la mesa. Y eso era él, que tanto escribía sobre el aire y los cielos, la luz y los soles, él, que habitaba el reino ingrávido del espíritu.

==========

Pero Linda era una romántica, aceptaba los desalientos y broncas de la vida cotidiana mientras hubiera conciencia de otras cosas, como nuestro amor y nuestra felicidad. Era capaz de ponerme verde, fuera de sí de ira, y unos minutos después decir que nunca había amado a nadie como a mí, mientras que yo, de un modo muy distinto, almacenaba y acumulaba broncas, descontento y frustración, se iban posando como sedimentos en mi interior, como una especie de fosilización de los sentimientos, ensombreciendo mi mente de una manera cada vez más intensa, hasta que acabé volviéndome duro como una piedra, inmune a la reconciliación y al amor. Había escrito sobre eso y no sabía si me lo perdonaría. Porque ella era vista a través de esa mirada.

==========

Estaba desesperado. Como encerrado en mí mismo, a solas con la frustración, ese mono negro que en un determinado momento era enorme, como si no hubiera salida. Es decir: círculos cada vez más pequeños. Una oscuridad cada vez mayor. No la oscuridad existencial, no la que trataba de vida y muerte, felicidad o tristeza desgarradoras, sino de esa pequeña sombra oscura en el alma, el pequeño infierno del hombre insignificante, tan insignificante que en realidad era innombrable, a la vez que lo llenaba todo.

==========

Habíamos tenido una relación tan íntima que, en lugar de aceptar sus debilidades o insuficiencias como aceptaba las mías, me identificaba con ellas y me responsabilizaba de ellas, pero de una manera indirecta, a través de los sentimientos que me recorrían cuando le veía hacer o decir algo que yo no habría hecho o dicho. Nadie sabía nada de esto, y él menos aún, ¿cómo iba a contarle algo así? ¿Algo como que a veces no eres suficientemente bueno para mí?

==========

por un lado quería ser escritor y sacrificar lo que fuera por serlo, además, me atraía lo que transgredía límites, desde que era un adolescente odiaba todo lo aburguesado y lo establecido; por otro lado, lo que transgredía límites me llenaba de angustia, y la atracción hacia lo burgués, lo establecido y lo seguro era al menos igual de fuerte; una razón importante por la que me había casado y había optado por estudiar en la universidad.

==========

Linda, a la que conocí entonces, y con la que luego tuve a mis hijos, era temperamental y a menudo irrazonable en sus ataques de ira, por los que me dejaba dominar por completo, porque si ella elevaba la voz, incluso mínimamente, yo me llenaba de miedo, y lo único en lo que era capaz de pensar entonces era en procurar que se le pasara. Incluso con cuarenta años, sentado en la terraza una mañana de agosto de 2009 tenía miedo de que alguien se enfadara conmigo. Cuando daba motivos para ello a alguien, sentía tanto miedo, desesperación y dolor que no sabía cómo podría sobrevivir.

==========

Yo seguía viviendo en ese mundo que mi padre me construyó, en el que todo, en última instancia, consistía en no hacer nada equivocado.

==========

—¡Venga ya! ¿Qué has hecho? Has escrito un libro sobre tu vida tal y como tú la ves. Es un proyecto de libertad. La libertad es algo que se coge. Si te la regalan, eres un esclavo. Tú has querido escribir sobre tu vida tal y como es. Eso tiene un precio que estás conociendo ahora.

==========

Yo medía el mundo con una medida indie, basándome en ella juzgaba la calidad de todo lo que había en la cultura. Él no sabía nada en absoluto de ese mundo, para él no era más que una chorrada, y eso era lo que yo sentía, que Gunnar me midiera con las medidas del mundo real. Las medidas del mundo adulto y responsable. Yo estaba en contra de ese mundo, pero únicamente cuando estaba solo, enfrentado a él, ¿qué hacía entonces? Bajaba la cabeza y me avergonzaba profunda e intensamente.

==========

siempre había deseado ser alguien, y esa idea de enaltecimiento había formado parte desde siempre de mi motivación para escribir.

==========

Peter Handke, titulada Desgracia impeorable, que trata del suicidio de su madre, y es autobiográfica.

==========

Veía un árbol y veía la falta de sentido. Pero también veía la vida, en su forma pura y ciega, aquello que no hacía sino crecer. Su fuerza y su belleza. Sí, la muerte no era nada, una simple ausencia. Pero de la misma manera que por un lado la vida ciega podía considerarse una fuerza, algo sagrado, y, por qué no, divino, por otro lado podía considerarse algo sin sentido y vacío, también la muerte podía considerarse así, también podía cantarse la canción de la muerte, también la muerte podía llenarse de sentido y belleza.

==========

si la falta de piedad de la naturaleza nos resulta amenazadora no es porque nos dé la espalda, como puede parecer cuando se la observa en su lejanía casi onírica, sino porque su mudez y su ceguera también existen en nosotros. Los latidos del corazón no tienen piedad.

==========

Tu cabeza es como una olla, todo lo que se mete dentro se convierte en una sopa.

==========

Era como si mi yo hubiera estado congelado y ahora estuviera empezando a derretirse. Los fragmentos crujían cuando se movía esa superficie que llevaba tanto tiempo inmóvil y entumecida. Tenía la sensación de que lo interior era inagotable. Era una buena sensación. El que lo que yo dijera pudiera resultar interesante era una nueva experiencia. Ni siquiera yo había sentido interés por ello. Lo interesante estaba relacionado con la sensación de algo inagotable, porque en lo inagotable no había límites, y eran los límites los que habían mantenido todo inmóvil, proporcionándole su carácter congelado.

==========

Geir me ofreció la posibilidad de contemplar la vida y entenderla, Linda me ofreció la posibilidad de vivirla. En lo primero, yo aparecía ante mí mismo, en lo segundo, desaparecía ante mí mismo. Esa es la diferencia entre amistad y amor.

==========

La igualdad en Suecia tiene lugar en la clase media, ella es la que se está igualando; fuera de la clase media, la igualdad sólo existe en el lenguaje, que es elaborado por esa misma clase. En Suecia es mucho más grave que algo ocurra en el lenguaje a que ocurra en la realidad.

==========

Querían entrar en nuestros sueños. Todos querían entrar allí. Nuestro interior era el último mercado. Cuando se hubiese conquistado, estaríamos vendidos.

==========

—«Los sueños mienten. Cagarse en la cama, eso es lo único verdadero».

==========

Cuando se suprimió la exigencia de destreza artesanal en el arte, se hizo basándose en la idea de que antes había que reproducir el mundo del modo más preciso posible, algo que había quedado anticuado, por lo que ya no era necesario. Así que se suprimió. Pero no hace falta pensar mucho para entender que no era por eso por lo que los pintores y escultores se pasaban sus años de juventud, tan importantes para la formación del carácter, copiando a otros o reproduciendo mecánicamente modelos u objetos. No lo hacían con el fin de aprender a copiar la realidad, porque la reproducción de la realidad tiene un valor limitado que un alumno de talento medio alcanzará sin problema. Lo hacían para aprender a no pensar. En el arte y en la literatura eso es lo más importante de todo, y no hay casi nadie que sea capaz de hacerlo o ni siquiera lo sepa, porque ya no se divulga. Ahora se cree que el arte está relacionado con la razón y la crítica, y que trata de ideas, y en las escuelas de arte se estudia teoría. Eso es decadencia, no progreso.

==========

Empezamos a pelearnos, y su piso, al que me había mudado, se volvió cada vez más pequeño. Nuestras peleas la convirtieron en mi padre, porque yo tenía miedo de su voz alta y de sus enfados repentinos, era incapaz de responder, me subordinaba a ella, y cuando se le había pasado el enfado, siempre me mantenía alerta, esforzándome para que ella se sintiera bien, buscando señales de lo contrario, y era esa sumisión, el que siempre intentara apaciguar y contentar, lo que dificultaba nuestra relación cada vez más, porque al mismo tiempo intentaba alejarme, tenía que recuperar mi independencia, volver a ser yo, encontrar mi propio espacio, y empecé a enfurecerme igual que ella cuando discutíamos, tal vez aún más, porque era de mí del que tenía que librarme, de esa atadura en mi interior.

==========

Una amistad no ata, porque si ata ya no es amistad. Pero una relación sí ata, porque está basada en algo más profundo, en los sentimientos, por no decir en el mismísimo centro de la vida, y una relación sí es una atadura; si en una relación amorosa las dos personas no están atadas la una a la otra no es una relación, sino una amistad.

==========

—Eres el optimista más grande que conozco —dijo—. Un optimista deprimido, eso es lo que eres.

==========

En el mundo fuera del lenguaje únicamente se podía estar solo.

==========

¿Es una pérdida? Mientras lo más allá de lo humano no se puede alcanzar, mientras el mundo en sí mismo nunca puede aparecer ante nosotros, sino sólo hacerse ver a través del lenguaje y las categorías, en otras palabras, como algo dentro de lo humano, y el mundo más allá de lo humano y sin lenguaje sea una utopía, en el verdadero sentido de la palabra, un no-lugar, ¿por qué entonces anhelarlo? ¿Por qué no simplemente darle la espalda? Es porque venimos de allí y volveremos allí. Es porque el corazón es un pájaro que late sin cesar en el pecho, es porque los pulmones son dos focas por las que se desliza el aire, es porque la mano es un cangrejo y el pelo un almiar, las arterias son ríos y los nervios rayos. Es porque los dientes son una cerca de piedras y los ojos manzanas, las orejas almejas y las costillas una verja. Es porque en el cerebro todo está oscuro y silencioso. Es porque somos tierra. Es porque somos sangre. Es porque vamos a morir.

==========

La comedia desenmascara, y la comicidad está en esa distancia que se revela entre el mundo como quiere ser y el mundo como es.

==========

lo que ocurre cuando una persona muere es que el nombre deja de estar ligado al cuerpo, que se pudre y desaparece, mientras el nombre sigue vivo en lo social.

==========

Entenderse a uno mismo equivale a la capacidad de dejar que la perspectiva de lo exterior rija en lo interior, es la presencia de la voz o la mirada del otro en el yo de uno, y si eso se impide, no hay ninguna relación entre ellos, no hay ninguna distancia en el yo, está solo, abandonado a su suerte, y eso, un yo abandonado a sí mismo, conduce a que la comprensión y la vivencia de otros ocurran fuera, es decir, sin empatía, sin implicación de su yo, que es la primera y realmente única condición de la empatía.

==========

Mackie Messer lo expresa así en La ópera de los tres centavos, de Bertolt Brecht: «Erst kommt das Fressen, dann kommt die Moral»; primero viene la comida, luego la moral.

==========

que no haya ni un atisbo de vida cotidiana es típico del yo romántico, representa un enaltecimiento de lo exterior por lo interior, algo de lo que son marcados ejemplos los poemas de Hölderlin, que también carecen por completo de cotidianidad y trivialidades, en ellos todo está enaltecido y saturado de existencia, siempre en el límite de lo extático, como se vuelve la vida cuando está repleta de sentido. El enamoramiento puede llenar una vida de esa manera, así como también la experiencia mística religiosa y la muerte. Los tres estados tratan de un exceso del yo. La sensación de algo casi divino en la poesía de Hölderlin tiene que ver con esto, el límite entre el mundo y el yo está casi por completo ausente, y el yo está casi fundido con sus descripciones de profundas sombras verdes y sol ardiente, con los truenos que retumban entre las colinas y los ríos que bajan helados de las montañas, y todo está por tanto lleno de sentido: la identidad entre el yo y el mundo es el sentido definitivo.

==========

como Henry James escribió, en el arte los sentimientos son el sentido. Si se contempla el arte desde esta perspectiva, la forma no significa nada en sí misma, sólo tiene importancia como portador de algo distinto, y el modernismo, es decir, la mayor parte de lo que ha ocurrido en el arte desde principios del siglo pasado hasta el presente, ha renunciado a esa dimensión. Los que no lo hacen transmiten cierto matiz romántico a sus obras,

==========

En la época sobre la que Broch escribe había poca gente, las distancias entre las ciudades o culturas eran grandes, y recorrerlas resultaba lento y arriesgado. Ahora todo tiene otro aspecto, la actividad humana, nuestra protección contra el universo indiferente y mortal ya no es local y limitada, sino omnipresente. Ya no es algo de lo que salimos y a lo que entramos, sino algo que nos rodea constantemente,

==========

Es como si viviéramos en dos culturas distintas que existen paralelamente. Una es la comercial, en la que todo es superficie, rostro, belleza exterior, uniformidad, igualdad, magnitudes que entendemos como no reales, valores engañosos, algo que existe para entretener; la otra es la social, que consta de individuos únicos, belleza interior, cualidades alterables, desigualdad, todas las magnitudes que entendemos como reales. Nos perdemos soñando con el mundo no verdadero, vivimos en el verdadero. El que el mundo no verdadero predomine cada vez más, y pronto sea el único mundo en el que vivamos, es la razón de esa gran sed de realidad que está empezando a emerger en la cultura a nuestro alrededor. Pero ¿qué es real sino el cuerpo? ¿Y qué es el cuerpo sino biología?

==========

Estoy escuchando a Midlake, The Courage of Others,

==========

El límite entre lo que no se puede decir y la manera en que no se puede decir es tan difuso que a veces incluso se pueden ver como dos caras del mismo asunto.

==========

Eso fue lo que ocurrió en Noruega este último verano, cuando un hombre, unos años más joven que yo, se fue a una isla y empezó a disparar contra niños y jóvenes. Se comportó como si formara parte de un videojuego, pero ese heroísmo que creyó mostrar y toda esa muerte que ocasionó no pertenecían al mundo figurativo, no eran abstractos ni carentes de consecuencias, no ocurrieron en otro lugar, separados del tiempo de su cuerpo: fue algo real, concreto, absoluto. Cada tiro alcanzó un cuerpo, cada ojo que se cerró era un ojo real, perteneciente a un ser humano que tenía una vida real. Sólo la distancia puede hacer posible una acción como esa, porque en la distancia queda suspendida la consecuencia, y lo que debemos preguntarnos no es qué clase de opiniones políticas tenía ese hombre, ni tampoco si estaba loco, sino simplemente cómo esa distancia pudo surgir en nuestra cultura.

==========

nunca habría aceptado ese pensamiento implícito sobre el progreso que había en ello, que el mundo ilustrado era mejor que el no ilustrado, que la razón era mejor que la falta de ella, quizá sólo porque mi propia mente era a la vez tan oscura, poco clara y supersticiosa como despejada, inteligible y racional, que lo irracional era igual de importante o preponderante que lo racional. Dentro de mí oscilaba siempre hacia delante y hacia atrás, y todo lo que pensaba, incluso lo más preciso, estaba siempre teñido por los sentimientos y los instintos. Ay, las sirenas también nos cantan a nosotros, la muerte también nos atrae a nosotros, el canto de la destrucción y la descomposición jamás enmudece, porque en ello está también lo nuevo, lo que vendrá, así está organizada la vida.

==========

Vivían como viven los árboles, e igual que los árboles, no lo sabían. Despeinadas y amodorradas abrirían los ojos a la mañana siguiente, preparadas para un nuevo día, sin pararse ni un segundo a pensar en ese estado en el que habían pasado casi doce horas. El mundo estaba abierto de par en par ante ellas, sólo tenían que lanzarse dentro de él y luego olvidarse de todo, porque la condición necesaria de lo abierto es el olvido. La memoria crea huellas, sistemas, bordes, paredes, fondos y abismos, nos tapia, nos ata y nos carga, convierte nuestras vidas en destinos, y a partir de ahí sólo hay dos salidas, la locura o la muerte. Pero mis hijas se encontraban todavía en lo abierto y libre. ¡Y allí estaba yo, conteniéndolas! ¡Mostrándome severo, diciendo que no, echándoles la bronca! ¿Por qué me empeñaba en destrozarles lo más bonito que tenían y que de todos modos iban a perder?

==========

para ellas esto es un lugar fantástico, y así debo pensar yo todo el tiempo, no sé si me entiendes. Este es un mundo para niños, no para adultos. Y entonces pienso que casi toda nuestra cultura también lo es. Que en realidad es para niños.

==========

Me levanté y me fui al baño a mear. La meada era de color claro, casi brillante, y pensé en la meada de mi padre que veía los días que por alguna razón olvidaba tirar de la cadena después de orinar por la mañana. Amarilla oscura, casi marrón. Y qué aterrador era. Yo asociaba ese color con su rabia. Y con masculinidad. Su rabia también era masculina. Mi miedo era femenino.

==========

lo que el anhelo desea es lo ilimitado, y lo que hace el hogar es poner límites. Un padre sin límites no es un padre, sino un hombre con hijos. Un hombre sin límites es un niño, es el eterno hijo.

==========

Esos días me aclararon muchas cosas. El sueño de Linda era vivir una vida corriente con una familia corriente. Tener un trabajo corriente, ir a la cabaña del huerto los fines de semana y trabajar en el jardín con los niños jugando a su alrededor. Pero Linda no era una persona normal y corriente. Era la persona menos normal y corriente que yo había conocido jamás. Había luchado todos esos años con partos, amamantar, niños pequeños. Su lucha había sido completamente distinta a la mía, la suya había sido de vida o muerte. Yo había escrito que vivía una vida no auténtica, que vivía la vida de otra persona, y puede que así fuera, y eso me atormentaba, pero no me amenazaba. A Linda sí le amenazaba. Toda su personalidad, de la que me había hecho novio, y todo su lenguaje se habían borrado en la vida que habíamos vivido. A mí no me había pasado eso. Yo había escrito, había tenido mi lenguaje, y, no menos importante, había tenido mi distancia. Ella no había tenido esa distancia. No hasta ahora, en que se elevaba sobre todas las ataduras y obligaciones con el deseo de ser completamente libre. Pero esa libertad era fingida, esa libertad era un engaño, esa libertad era un circo a la luz del día. Tal vez ella la viera brillante, tal vez la viera mágica, pero cuando yo la miraba a ella lo que veía era lo deteriorado, lo tambaleante, lo miserable, la tristeza hospitalaria, todos esos seres que no tenían esperanza y por tanto nada.

 


No hay comentarios.: